Quien lea el título de este artículo seguramente se preguntará si el contenido es a favor o en contra del uso de este controversial medicamento como tratamiento para el COVID-19. Lo digo desde el inicio: es a favor. Ojo, antes de que dejen de leer, aclaro que no estoy afirmando que la ivermectina sí o sí es archieficaz para tratar el virus. Prefiero tomar una postura menos radical y simplemente mostrar los hechos de cómo, por un lado, hay una campaña de desinformación y desacreditación (a mi parecer, evidente y vergonzosa) y, por el otro, hay una cantidad de evidencia enorme que demuestra su potencial efectividad para el tratamiento del COVID-19 y, aún más importante, para el posible control de la pandemia.
El objetivo de este artículo es que incluso los mayores detractores del uso de ivermectina revisen los hechos de forma directa, sin dejarse guiar por opiniones de terceros; es decir que, antes de opinar, se informen y saquen sus propias conclusiones.
Un poco de historia sobre la ivermectina
Fue desarrollada en los años setenta por los profesores Satoshi Omura y William Campbell. Inicialmente se usó en veterinaria y, recién en 1987, se empezó a utilizar en humanos. Ha tenido resultados extraordinarios como la curación de la oncocercosis y la elefantiasis, gracias a campañas masivas de distribución. Estos resultados hicieron que Omura y Campbell recibieran el premio Nobel de Medicina en 2015. La ivermectina figura en la lista de medicamentos esenciales de la OMS (https://list.essentialmeds.org/).
Uso de ivermectina en el tratamiento del COVID-19
La primera vez que escuché sobre la ivermectina para el tratamiento del COVID-19 fue el 5 de mayo de 2020, es decir, ya hace un año. Fue en una exposición de los miembros del Comité de Expertos del Ministerio de Salud (https://www.youtube.com/watch?v=C_-6pVPyjKk). Desde ese momento, he seguido atento las noticias sobre el uso de medicamentos para el tratamiento temprano del COVID-19.
El 3 de abril de 2020 PubMed.gov publicó online el estudio de un grupo de investigadores liderados por Leon Caly (Caly et al.) con el hallazgo de que la ivermectina inhibe la replicación del SARS-CoV-2 in-vitro (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32251768/). Aquí se inició la cruzada de la ivermectina como posible fármaco potencialmente eficaz en el tratamiento del COVID-19. Ha habido investigadores que desestimaron la importancia del hallazgo del equipo de Caly, al concluir que la concentración de ivermectina necesaria para su resultado es hasta 50 veces mayor que la que se consigue en la dosis recomendada para humanos (Chaccour et al.: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7253113/ – Schmidt et al.: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32378737/). Otros concluyen que cualquier camino que conecte la administración de ivermectina con la menor incidencia del COVID-19, es en cantidades mucho menores a las que Chaccour et al. o Schmidt et al. consideraron potencialmente efectivas (Hellwig et al. – https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7698683/). La conclusión lógica aquí es que eran necesarios más estudios.
En el Perú ha habido posiciones completamente opuestas con respecto al uso de ivermectina. Sin embargo, es poco lo que se ha discutido de forma imparcial y basada en los hechos. IDL-Reporteros publicó en octubre 2020 un buen artículo titulado Cura o Daño. Recomiendo leerlo (https://www.idl-reporteros.pe/cura-o-dano/).
Probablemente lo que más me llamó la atención con respecto a la potencial efectividad de la ivermectina es el estudio realizado por Chamie-Quintero et al. (https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3765018), donde analiza el impacto que tuvo la Megaoperación Tayta (MOT) que, entre otras cosas, promovió la distribución de ivermectina en varios departamentos del Perú. Los resultados tan positivos mostrados en el estudio, como mínimo, merecen una nota en los principales diarios y noticiarios del país. Lamentablemente, luego del cambio de gobierno, se dejó de lado la distribución de ivermectina. Juan Chamie atribuye la llegada de la segunda ola a este hecho: su gráfico es bastante elocuente.

Por último, recomiendo leer la investigación realizada por la Front Line COVID-19 Critical Care Alliance (FLCCC), donde se analizan los diversos RCT y OCT (randomized controlled trials y observational controlled trials) tanto para profilaxis como para tratamiento del COVID-19 con ivermectina: https://covid19criticalcare.com/wp-content/uploads/2020/11/FLCCC-Ivermectin-in-the-prophylaxis-and-treatment-of-COVID-19.pdf.
Esto, por supuesto es solo parte de la evidencia que existe a favor del uso de ivermectina. Lo que no hay es un RCT grande, con miles de personas. ¿Por qué no lo hay? Es una buena pregunta, ya a más de un año de saber el potencial que podría tener. Tocaré este punto más adelante.
Censura, desinformación, desacreditación
El principal objetivo de este artículo es llamar la atención sobre la increíble campaña de censura que ha tenido cualquier información a favor de la ivermectina; la desinformación en casi todos los medios de comunicación, incluidas las redes sociales, acerca de su potencial beneficio; y, también la desacreditación inmediata que ha recibido cualquiera que comente algo a favor.
Aquí algunos ejemplos:
- En medios escritos como El Comercio, casi todas las semanas se pueden ver artículos que no solo dan por sentado que la ivermectina no funciona para el tratamiento del COVID-19, sino que atacan a cualquiera que proponga lo contrario. Basta con guglear «ivermectina el comercio» para encontrarlos.

2. Periodistas, columnistas, especialistas. Hay muchos ejemplos, pero solo mencionaré cuatro.
El primer ejemplo es el de Rosa María Palacios. Aquí vemos dos tuits de enero 2021: en uno destruye a Vizcarra por mencionar que la ivermectina funciona y, en el siguiente, se muestra muy a favor de otro fármaco, solo en base a una noticia. La contradicción es evidente.

El segundo ejemplo es el de Marco Sifuentes. Basta con leer el artículo que publicó en enero de 2021: https://www.patreon.com/posts/el-peligro-de-la-46599777?utm_medium=social&utm_source=facebook&utm_campaign=postshare&fbclid=IwAR2pob0UXxp-INHGTwxZcPf6w3oIgPOK0OtojfJJEk2APSQdJ811tytOksQ

No voy a profundizar en la cantidad de información que considero falsa y tendenciosa del artículo, pero hay mucha. Solo mencionaré el hecho de que no cita los estudios realizados que muestran los buenos resultados de la ivermectina en el tratamiento del COVID-19, ni los metaanálisis, ni la importante influencia que está teniendo la FLCCC en la difusión de esta información. Únicamente menciona un pequeño estudio publicado en The Lancet con solo 24 pacientes: indica, correctamente, que los resultados son prometedores, aunque se requieren investigaciones más grandes. Tal vez no revisó toda la información disponible, pues hay ya decenas de estudios y con resultados favorables (https://ivmmeta.com/).
El tercer ejemplo es Jaime Bedoya, editor del grupo El Comercio. Les dejo el enlace del artículo que publicó en diciembre sobre la ivermectina, donde describe una teoría conspirativa en tono sarcástico (llevando al nivel de «idiotas» a los que muestren interés por el tema): https://elcomercio.pe/somos/firmas/vacuna-en-peru-pfizer-la-ivermectina-y-la-conspiracion-por-jaime-bedoya-coronavirus-pandemia-covid-19-noticia/
El mensaje general de su artículo es el siguiente: «Se le puede creer a un respetable médico veterinario que promociona ivermectina en base al miedo y la media verdad. O se le puede creer a Pfizer, que desde hace 23 años levanta las expectativas humanas».
El cuarto y último ejemplo es Elmer Huerta. Podría citar varios artículos e intervenciones de este especialista en Salud Pública que, a mi modo de ver, ha perdido total credibilidad (no solo por sus comentarios sobre la ivermectina), pero se puede resumir su postura en esta pequeña nota de CNN en Español: «La ivermectina no sirve contra el COVID-19» (https://cnnespanol.cnn.com/video/ivermectina-tratamiento-coronavirus-america-latina-fda-europa-dr-elmer-huerta-salud-dusa-sot-cnne/).
Dejo también la siguiente evidencia de su actividad en Twitter en contra de la ivermectina. Ya desde mayo del año pasado (y se pueden encontrar tuits anteriores) se pronunciaba al respecto:

¿Por qué un especialista en Salud Pública llega al punto de comparar la ivermectina con caramelo de menta? ¿Por qué se da la atribución de decir, en nombre de «la ciencia», que no sirve? «La ciencia» no ha llegado a esa conclusión y, como mostraré más adelante, las instituciones que menciona el Dr. Huerta en sus tuits indican que se necesitan más estudios.
3. Una prestigiosa revista científica. A inicios de marzo se publicaron en el Journal of the American Medical Association (JAMA), una de las principales revistas médicas de Estados Unidos, los resultados de un RCT que incluyó a 476 pacientes, en su mayoría jóvenes y sin comorbilidades. Una de las conclusiones del estudio fue que «no se encontró un efecto significativo en el uso de ivermectina en las medidas de beneficio clínico evaluadas para el tratamiento del COVID-19».
Por supuesto, el impacto de que una conclusión así haya sido publicada en JAMA es tremendo. Pero antes de adelantarse a postear en medios de comunicación y redes sociales que la ivermectina no sirve, es bueno revisar un poco más sobre ese estudio: https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2777389.
Creo que la mejor forma de entender lo mal hecha y lo tendenciosa (por no usar términos más duros) que es esta investigación, es ver el análisis realizado por el doctor Eric Osgood, asesor de la FLCCC. Aquí les dejo el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=h4y3xWCaPhw.
Lo principal, realmente salta a la vista: si la idea es evaluar el efecto de la ivermectina para controlar el número de hospitalizaciones y fallecidos, ¿por qué se hizo el estudio en pacientes jóvenes y prácticamente sin comorbilidades? Pareciera que la investigación se hubiese diseñado desde el inicio para fallar.
Además, tuvo muchas limitaciones y problemas. Indicaré puntualmente solo algunas cosas. La investigación está disponible para que la revise cualquiera:
- El mismo paper publicado en JAMA indica, literalmente, que el estudio tuvo numerosas limitaciones.
- El estudio no se completó de acuerdo con el diseño original, sino que, luego de seis semanas de iniciado, tuvo que cambiarse el primary outcome de detectar la eficacia de la ivermectina para prevenir el deterioro clínico. Esto fue porque la incidencia de deterioro clínico de la población estudiada fue menor a 3%, seis veces menos que lo que los investigadores habían estimado según la literatura vigente. El primary outcome se cambió por la medición del tiempo para la completa resolución de los síntomas.
- La edad promedio de la población estudiada fue 37 años y el 79% sin ninguna comorbilidad conocida. Insisto, ¿por qué hacer un estudio con gente que con o sin ivermectina seguramente no mostraría mayores problemas al contagiarse de COVID-19?
- Fueron aceptadas personas que tenían hasta siete días desde el comienzo de sus síntomas. Esto descarta un análisis apropiado del uso de la ivermectina durante la etapa más temprana de la enfermedad.
- Durante el ensayo, se detectó un error en las etiquetas y se dio ivermectina a 75 participantes del grupo placebo. Tuvieron que ser excluidos del análisis primario. ¿Hay manera de saber si esto pasó con otros participantes sin que sea identificado?
- Los participantes tomaron la ivermectina con el estómago vacío, a excepción del primer día. Para el tratamiento del COVID-19 la recomendación es tomar la ivermectina luego de una comida rica en lípidos. Es cierto que para otros tratamientos se toma con el estómago vacío, pero no en este caso. ¿Por qué entonces se hizo así?
- En Cali, Colombia, la ciudad donde se llevó a cabo el estudio, ya se tomaba ivermectina en la población. El requisito para ser parte del estudio era que no se haya tomado ivermectina en los cinco días previos. La recomendación para el uso profiláctico de esta droga es que se tome cada dos semanas. ¿Es posible que varios de los participantes hayan tomado previamente ivermectina de manera profiláctica? Esto explicaría el hecho de que solo la sexta parte de lo que se esperaba mostrara un deterioro clínico, motivo por el cual tuvo que cambiarse el primary outcome de la investigación.
- A pesar de todas las limitaciones del estudio, los resultados fueron favorables para el grupo que consumió ivermectina. Esto de manera cuantitativa. Pero lamentablemente no hubo relevancia estadística suficiente. No sé cómo podría esperarse algo mejor, en un grupo joven, mayormente sin comorbilidades. En todo caso, dejando de lado todos los defectos de la investigación, lo único que podría concluirse es que en grupos jóvenes y sin comorbilidades, no se ha podido demostrar estadísticamente un efecto relevante del uso de ivermectina en el tratamiento del COVID-19.
Es increíble que este estudio haya sido publicado en una revista del prestigio de JAMA, luego de un supuesto proceso muy exigente de revisión por pares. No tuvo la misma suerte el estudio de la FLCCC, que a pesar de haber pasado el proceso de revisión por pares para ser publicado en la revista Frontiers in Pharmacology, a última hora el editor rechazó la publicación por no estar de acuerdo con las conclusiones. Por suerte, la revista American Journal of Therapeutics va a publicarlo en estos días. (Actualización del 30/04/2021 – El estudio de la FLCCC fue publicado en American Journal of Therapeutics: https://journals.lww.com/americantherapeutics/Fulltext/2021/06000/Review_of_the_Emerging_Evidence_Demonstrating_the.4.aspx).
4. Caricaturistas. Aquí puedo poner de ejemplo a Andrés Edery. Sus caricaturas hablan por sí solas.

Días después de la caricatura mostrada arriba, parece que «Otra vez Andrés» recién tomó conciencia de que Gustavo Gorriti, a quien considera respetable y refiere como «tal vez el mejor periodista de investigación del Perú», está a favor del uso de ivermectina en nuestro país. Por supuesto, lo de Gorriti no es basado en una simple corazonada o en una irresponsable campaña a favor de este medicamento, sino en una investigación sobre los tratamientos tempranos, que ha estado publicando desde hace más de un año: sí, casi desde que se inició la pandemia.

Reconoce Andrés haber hecho mofa del uso de ivermectina y pide a Dios que el tiempo y los científicos den la última palabra. Mientras tanto, parece que seguir haciendo mofa del asunto es la mejor idea.

5. Redes sociales. Ha habido todo tipo de censura. Pero tal vez la más explícita es la que ha hecho YouTube. En su «Política sobre información médica relacionada con el COVID-19» indican que está prohibido publicar contenido donde se afirme que la ivermectina o la hidroxicloroquina son tratamientos eficaces para el COVID-19. En caso de infracción de su política, quitarían el contenido y, luego de tres faltas, rescindirían el canal. Aquí el enlace: https://support.google.com/youtube/answer/9891785?hl=es-419.
En redes sociales también es común la ridiculización e insulto de cualquiera que mencione el tema de la ivermectina para el tratamiento del COVID-19. Basta con buscar las publicaciones en Twitter de IDL-Reporteros sobre la ivermectina y verán una recatafila de todo tipo de insultos.
¿Cuál es la evidencia en contra de la ivermectina?
¿Se puede alegar que no hay suficiente evidencia a favor del uso de la ivermectina? La verdad, me parece difícil hacerlo, pues para ello, tendrían que descartarse todos los estudios que muestran su eficacia, que son muchos; descartarse también las reportadas experiencias de gran cantidad de médicos en el mundo; desestimar los análisis que siempre muestran resultados positivos y consistentes de varias localidades del mundo donde, luego de la implementación de uso de ivermectina, los casos de hospitalizaciones y fallecidos bajaron en pocas semanas. Ya vimos el caso del Perú, muy claro. Aquí dejo los casos de Panamá y Ciudad de México.


Lo que no puede hacerse de ninguna manera es afirmar que la ivermectina no sirve para tratar el COVID-19. No hay ninguna evidencia de que no sirva; ni siquiera la mostrada por el artículo de JAMA, analizado anteriormente.
Sin embargo, las principales entidades de Salud Pública en el mundo insisten en solicitar mayores estudios:
OMS – Organización Mundial de la Salud: indica que tras revisar los datos de 16 ensayos clínicos entre los que se encontraban pacientes hospitalizados y ambulatorios con COVID-19, un grupo de expertos determinó que no hay certeza de que la ivermectina reduce la mortalidad y la gravedad de la enfermedad, por lo que se necesitan más estudios y datos antes de administrarla de manera general (https://news.un.org/es/story/2021/03/1490322).
CDC – Centers for Disease Control and Prevention: indica que debe revisarse el COVID-19 Treatment Guidelines del NIH (https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/hcp/therapeutic-options.html).
NIH – National Institute of Health, COVID-19 Treatment Guidelines: indica que hay data insuficiente para que el panel recomiende a favor o en contra del uso de ivermectina en el tratamiento del COVID-19; se necesitan resultados adecuados de estudios clínicos potentes, bien diseñados y bien conducidos (https://www.covid19treatmentguidelines.nih.gov/antiviral-therapy/ivermectin/). Es ilustrativo mencionar que la postura original del NIH era la de recomendar en contra del uso de ivermectina, pero la cambió por una postura neutral.
EMA – European Medicines Agency: la recomendación de esta institución es en contra del uso de ivermectina fuera de estudios clínicos, pues la data disponible no sustenta su uso. Piden también más estudios para poder sacar conclusiones (https://www.ema.europa.eu/en/news/ema-advises-against-use-ivermectin-prevention-treatment-covid-19-outside-randomised-clinical-trials).
FDA – U.S. Food & Drug Administration: esta es la publicación más tendenciosa de todas. La FDA indica que no ha revisado data que sustente el uso de ivermectina para prevenir o tratar pacientes con COVID-19 y, a su vez, aclara que están haciendo una investigación inicial (https://www.fda.gov/consumers/articulos-en-espanol/por-que-no-debe-utilizar-ivermectina-para-tratar-o-prevenir-el-covid-19). Pero las formas importan, y el simple hecho de que pongan la foto de una veterinaria acariciando a un caballo ya dice mucho. Si leen la publicación, tal vez estén de acuerdo conmigo en que podría haberla escrito Joseph Goebbels, el propagandista del Tercer Reich.

Como puede verse, ninguna de estas instituciones indica que haya alguna evidencia de que la ivermectina no sirve, sino que piden estudios más grandes. Lamentablemente, parece que estos estudios solo pueden hacerlos las grandes farmacéuticas, que si bien han invertido una cantidad enorme de dinero en investigaciones de nuevos medicamentos (basta que uno solo demuestre efectividad para que le «peguen al gordo»), evidentemente no les interesa hacerlas para la ivermectina, un fármaco sin patente y muy barato. Lo que me cuesta explicar es por qué las grandes instituciones de Salud Pública indicadas anteriormente no han hecho ya un estudio grande. Recordemos que ya pasó más de un año desde que es conocida la potencial eficacia de la ivermectina. El mundo entero ha sido paralizado por el COVID-19 y no ha habido, hasta ahora, una sola entidad capaz de conducir un estudio grande y conforme a los estándares que solicitan estas instituciones.
Me gustaría abordar algunos temas más, como el de Merck; los conflictos de interés en las instituciones de Salud Pública; el hecho de que no se discuta este asunto en los medios de comunicación masivos (salvo por las posturas en contra); la utilización de la frase «no crees en la ciencia», pues cómo puede uno cuestionar una publicación en JAMA, por ejemplo; o el análisis de los muchos países que han aprobado el uso de ivermectina; pero el artículo ha salido más largo de lo que esperé. Sin embargo, les recomiendo ver un análisis extraordinario hecho por el Dr. Pierre Kory: https://www.youtube.com/watch?v=YcLnW_3_r2c. Vean desde el minuto 22:00 hasta el 51:00, es la parte más importante. (Actualización del 03/05/2021 – YouTube eliminó el video, pero pueden encontrarlo aquí: https://covid19criticalcare.com/videos-and-press/the-whos-denial-of-ivermectin/).
Conclusiones
- No hay evidencia de que la ivermectina no sirva para el tratamiento o prevención del COVID-19.
- Hay mucha evidencia de que sí sirve. Sin embargo, las principales entidades de Salud Pública exigen estudios más grandes antes de dar una recomendación a favor de su uso.
- Hay una campaña masiva de desinformación, que incluye la ridiculización de cualquiera que siquiera mencione el tema del uso de ivermectina.
- Es entendible que la mayoría de personas, al no haber revisado la información disponible, se unan sin pensar a la gran masa que condena a quien hable sobre la ivermectina. El objetivo de este artículo es que ustedes, lectores, al menos se tomen el trabajo de revisar la información antes de opinar, desacreditar, insultar o, incluso, decir sin fundamento que la ivermectina no sirve.
Para terminar, dejo una pequeña reflexión:
Inconsistencia ocasionada por el mainstream media y la histeria colectiva:
| SOBRE LA IVERMECTINA | SOBRE LAS CUARENTENAS | |
| Potencial de beneficio | Altísimo, al punto de que podría acabar con la pandemia en semanas. | Solo, tal vez (sin evidencia científica), dilatar un poco los contagios. |
| Evidencia científica | Alta, con decenas de estudios, incluidos RCT y metaanálisis que muestran su eficacia. | Ninguna que sea concluyente. Todo lo contrario, ya hay mucha evidencia de que no sirven de nada. Aquí un enlace con varios papers publicados al respecto: https://thefatemperor.com/scientific-analyses-and-papers-on-lockdown-effectiveness/. |
| Potencial de daño | Minúsculo o nulo. | Altísimo. Falta espacio para mencionar todo el daño que causan, pero pasa por lo económico, Salud Pública, fallecimientos, empobrecimiento, daño a los niños, etc. |
| Usos en la historia | Muchos y masivos. La OMS la tiene en su lista de medicinas esenciales. Gracias a ella se eliminó la oncocercosis y la elefantiasis con campañas masivas de distribución en África. | Son algo nunca antes visto. Jamás se consideró, ni siquiera mínimamente, plantear una cuarentena masiva. |
| Recomendación de los medios y los políticos | Que no se use. Y son idiotas los que lo recomiendan. | Que se hagan cuarentenas. Y los que están en contra, no valoran la vida. |